El aprendizaje en los adultos

En la formación de adultos se dan diferencias importantes con respecto a la educación de niños y adolescentes , y esto es debido a una serie de actitudes, unas positivas y otras negativas, que forman parte de la especial psicología del alumno adulto. Tener en cuenta estas diferencias y adaptar nuestro estilo educativo a ellas será uno de los principales retos de un profesor de adultos.

Algunas actitudes que se presentan en los adultos son las siguientes:

 

Resistencia: El adulto tiende a oponer resistencia al cambio de personalidad que supone la educación. A menudo de manera inconsciente, el adulto ve la novedad como una amenaza. Esta resistencia deberá tratar de vencerla el formador haciendo ver los beneficios que reporta el cambio.

 

Interés: normalmente el adulto asiste a clase por propia convicción , esto es un elemento positivo, pero también supone que el nivel de exigencia del adulto será mayor. Éste tiende a abandonar el aprendizaje si no ve claro el fin o si cree que su esfuerzo no responde a sus necesidades. El formador deberá, por tanto, definir claramente los objetivos que persigue, conocer las necesidades concretas de sus alumnos y articular sus acciones de forma muy clara.

 

Curiosidad Limitada: la inteligencia del adulto, al contrario que la del niño o del adolescente, no está en fase de expansión. Recurre a la formación en la medida en que ésta responde a una necesidad y por ello exige conocer la conexión entre las tareas que realiza y el objetivo. Requiere economía de esfuerzo.

 

 Impaciencia: como consecuencia de su sentido de la economía del tiempo y el esfuerzo, el alumno adulto tiende a ser más impaciente. Los diferentes estilos de aprendizaje van a exigir un esfuerzo de adaptación del formador y de los programas a fin de satisfacer en lo posible a todo el grupo.

 

 Responsabilidad: el adulto se resiste a ser un elemento pasivo en su formación, ya que está habituado a asumir la responsabilidad de sus acciones. Facilita su participación en el proceso el hecho de que se siente cercano al educador , sin el temor infantil ,pero no olvidemos que rechazará ,por esto mismo, el estilo autoritario. El formador deberá presentarle con claridad el objetivo, dándole la oportunidad de discutirlo y de valorar y evaluar el proceso y los resultados.

 

Emotividad: las emociones juegan un papel fundamental en la formación de adultos. El miedo a la frustración y al ridículo son grandes, y se acentúan en aquellos alumnos con menor nivel de formación .Nunca deberá fomentarse un sistema competitivo en grupos con niveles dispares, ni hacer críticas negativas en público, ni permitir que trascienda fuera del aula el nivel de aprendizaje de un alumno.

 

Motivación: podríamos definirla como la tensión que mueve al individuo hacia una meta .Estaría integrada por tres componentes: la expectativa (¿soy capaz de hacerlo?),el valor (¿por qué lo hago?) y lo afectivo (¿cómo me siento al hacerlo?). En el adulto las motivaciones pueden ir desde el deseo de promoción profesional a la satisfacción de frustraciones.

 

 

Verificación o Evaluación: el esfuerzo realizado por el adulto debe ir verificando su eficacia de forma continuada. Para esto debemos estructurar nuestros contenidos en etapas breves y escalonadas cuya asimilación se verifique de manera casi inmediata. Esto es también fundamental a la hora del refuerzo al alumno. Los cuestionarios, ejercicios prácticos o la evaluación oficial serán algunos de los medios utilizados.

(Pedagoga,Soledad Reyes Camacho)

 

 

        El adulto en el papel de educando

 

 

 

·         Se acerca al acto educativo con disposición para aprender, responsable y consciente de la elección del tema a atender

·         Puede pensar en términos abstractos, es capaz de emplear la lógica y los razonamientos deductivos, hipótesis y proposiciones para enfrentar situaciones problemáticas.

·         Se torna de un ser dependiente a uno que autodirige su aprendizaje.

·         Aprovecha su bagaje de experiencias como fuente de aprendizaje, tanto para sí mismo como para los que le rodean.

·         Suele mostrarse como analítico y controvertible de la sociedad, la ciencia y la tecnología.

·         Regularmente rechaza las actitudes paternalistas de los educadores.

·         Mantiene una actitud de participación dinámica pero asume posiciones desaprobatorias cuando se siente tratado como infante.

·         Rechaza la rigidez e inflexibilidad pedagógica con que es tratado por los profesores que frenen indirectamente el proceso de autorrealización, aspiración natural y propia de la juventud y de los adultos en general.

·         Es buscador de una calidad de vida humana con fuertes exigencias de que se le respete su posibilidad de crecer como persona y se le acepte como crítico, racional y creativo.

·         Parte de su propia motivación para aprender y se orienta hacia el desarrollo de tareas específicas.

·         Busca la aplicación y práctica inmediata de aquello que aprende.

·         Se centra en la resolución de problemas más que en la ampliación de conocimientos teóricos.

(Lic. Néstor Fernández Sánchez, Universidad Nacional Autónoma de México)

 

 

 

Foto de Adultos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Published in: on abril 12, 2009 at 8:12 pm  Dejar un comentario  

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